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Aquella noche llovió, una tormenta de esas que parece que hay una moto al lado toda la noche, pero al amanecer abrió el día y pudimos hacer turismo y conocer Londres, una ciudad excepcional que muestra de todo…

Decidimos ir a ver el cambio de guardia en el palacio de Buckingham, que aunque hay gente que dice que es un tanto aburrido, a mi me gustó mucho, los soldados de rojo, la banda de música… me pareció muy interesante la verdad, además tocaron España Cañi y la Banda Sonora de James Bond, la realidad que nos lo pasamos muy bien.

Una vez visto esto, comenzamos nuestro camino por Londres, dirigiéndonos al museo británico, en el cual estábamos interesados en ver primordialmente la zona de Egipto (donde encontramos cosas tan interesantes como la momia de Cleopatra y la piedra de roseta), y Asia (que comprendía China, Japón, India, Tailandia, Nepal…) todo un regalo para la vista. La lastima es que no pudimos ver más, el tiempo corría en nuestra contra y en tres días en Londres no se puede parar mucho en ningún lugar.

Espectacular entrada al Museo británico

Piedra de Roseta

Antes de salir del museo compre una funda para el portátil con las inscripciones de la piedra de Roseta, que me enamoró y no pude evitarlo.

Ya una vez fuera, nos fuimos a comer a un pub/restaurante de la zona camino de Neal´s Yard, una zona colorida y con muchísimas tiendas, bares y muy bohemia que me encantó.

Por allí buscamos un par de librerías de comics, pero no tardamos en dirigirnos a Covent Garden, una zona preciosa con un mercado lleno de pequeños bares, zonas de ocio, tiendas de souvenirs y muchos actores ambulantes…

Pero el día avanzaba y nosotros queríamos más de modo que seguimos nuestro camino y fuimos a China Town, una zona realmente colorida dentro de Londres, llena de farolillos rojos por todas partes y con aromas a las especias de la comida por todas partes.

Y cruzando este pequeño rincón oriental encontramos una tienda solo y exclusivamente de m&m’s, que era una autentica pasada, aunque realmente cara….

Avanzando un poco más llegamos a uno de nuestros objetivos; Piccadilly Circus, con su pantalla enorme donde se anunciaban multitud de empresas. Aunque enorme, me esperaba mucho más…

Y bajando por la calle donde se encontraba el Teatro Real llegamos a la plaza de Trafalgar y a la galería británica, donde según cuentan los leones bajo los pies de la altísima estatua del Almirante Nelson, están hechos con el hierro fundido de los cañones españoles capturados en la batalla de Trafalgar.

Desde allí nos dirigimos hacia Westminster, para ver el famoso Big Ben, los Ministerios y la famosa noria, rumbo a la plaza de Waterloo, punto final de nuestro según día…

Una vez cruzamos el Tamesís llegamos a la Plaza de Waterloo, nuestra última para del día. Allí nos despedimos de Pilar y regresamos a casa cansados pero satisfechos del camino recorrido y de las cosas vistas.

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